Sin ventas no hay paraíso
Vamos a empezar por el principio, sin rodeos: si no se vende, la empresa muere. Punto. Puedes tener el mejor producto, el equipo más brillante, las oficinas más bonitas y la web más moderna. Pero si no entra dinero… se acabó. Game over.
Las ventas no son una parte más del negocio. Las ventas son el negocio.
Y no, no hablo solo de tener un equipo comercial. Hablo de una mentalidad que tiene que atravesar toda la organización: desde quien diseña hasta quien entrega. Todos vendemos. Todos representamos. Todos impactamos. Y si no lo entendemos, estamos perdidos.
“Es que yo no soy comercial”
¿Perdona? Cuando hablas con un cliente, vendes. Cuando negocias con tu jefe, te vendes. Cuando presentas un proyecto, vendes una idea. Cuando ligas, vendes 😉 Vender es comunicar con propósito. Es influir. Es conectar. Es generar confianza.
¿Sabes quién triunfa en las organizaciones? Quien sabe vender. No solo productos, sino propuestas, decisiones, cambios. Vender es liderazgo.
Dejemos de tratar las ventas como un mal necesario
A lo largo de mi carrera, me he encontrado en muchas ocasiones con organizaciones y profesionales, compañeros de trabajo de otros departamentos, y hasta los propios directores generales, que despreciaban a la división comercial de la empresa. ¿En serio? Si no hay comerciales no hay ventas, sin ventas y sin clientes no hay ingresos, y sin ingresos no hay empresa. Así de sencillo.
En una empresa en la que trabajé (que han sido unas cuantas), se tuvo que hacer un ERE, y sólo se despidió a los comerciales. Nada más y nada menos que a más del 50% del equipo comercial.
A lu ci nan te.
Ya os podéis imaginar que la situación de esa organización no mejoró, sino que fue de mal en peor, y ahora está pasando por serias dificultades.
En demasiadas empresas, la palabra «ventas» aún huele a presión, a cifras, a teléfono pegado a la oreja. Que también es eso, pero muchas más cosas. Hoy vender es escuchar, comprender, acompañar, aportar valor real. El cliente no quiere que le convenzan: quiere que le entiendan y que le solucionen SU problema.
Una buena división comercial no solo vende. Hace crecer. Marca el ritmo. Detecta oportunidades. Alimenta al resto. Es el corazón que bombea.
¿Tu empresa vende? Entonces respira. Si no, tienes un problema.
Este blog nace para hablar de todo eso. De VENTAS con mayúsculas. De cómo construir áreas comerciales que no solo cumplen objetivos, sino que inspiran. De cómo poner a la venta en el centro, donde debe estar.
Porque insisto: sin ventas no hay negocio. Sin ventas no hay empresa. Sin ventas no hay futuro.
Y aquí no hemos venido a sobrevivir. Hemos venido a ganar.
